23Agosto2017

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El protocolo en los bailes del Marqués de Alella

Este año se cumple el centenario de Camilo Fabra y Fontanills (1833-1902), marqués de Alella, uno de los banqueros, políticos y mecenas más brillantes del siglo XIX en España. Fue fundador y socio de referencia en diversos sectores como el bancario, seguros y el del ferrocarril; precisamente procedía de un antiguo linaje noble catalán vinculado a la banca. Escribió Código o Deberes de Buena Sociedad (1883) que se convirtió en el libro de protocolo social más importante de la Restauración y que está en proceso de reedición.
Compatibilizó su actividad empresarial con la política, y fue Alcalde de Barcelona, diputado a Cortes y senador por Barcelona y senador vitalicio. Su pasión por Barcelona le llevó a legar ciento cinco cuadros de su colección particular a la Ciudad Condal, entre los que se encontraban los pintores más importantes de su tiempo.


Se convirtió en uno de los personajes más destacados de la vida social española por su educación y cultura como Presidente de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo, del Liceo Filarmónico Dramático de S.M. La Reina Isabel II (actual Conservatorio del Liceo) y de la Sociedad de Fomento de Cría Caballar de Cataluña. Precisamente se constituyó el Premio “Camilo Fabra” en el hipódromo de Barcelona.

 

Su casa-palacio fue centro de las veladas y fiestas más importantes de la aristocracia y realeza en Barcelona que se caracterizaban por el “buen gusto, galantería y esplendidez más brillantes”. El periódico La Vanguardia 25.10.1888 recogió la primera fiesta particular que se ofreció a S.A.R. La Infanta Doña Isabel por Camilo Fabra en los salones de su casa de la Rambla de Canaletas con la “proverbial distinción” que caracterizaba a los Fabra: “[…] la antigua ciudad de los Condes [Barcelona], cuenta entre sus miembros distinguidos al señor don Camilo Fabra, y siendo así, claro es que la buena sociedad se apresuraría a llenar los salones de la Rambla de Canaletas  […] Era la primera fiesta particular ofrecida a S.A.R. la Infanta Doña Isabel y la presencia de la augusta señora completó la serie de atractivos que a los invitados aguardaban en aquella elegante mansión. Así fue, que, llegada la hora, comenzaron a desfilar carruages por el amplio vestíbulo y a dejar en la escalera lujosa beldades ataviadas con todo el refinamiento de la moda y del buen gusto, en nuestras damas exquisito y delicado por todo extremo. Recibían los dueños de la casa con su proverbial distinción y era opinión de la mayoría de ellos corroborada por la autorizada de la mayoría de ellas, que la fiesta era magnífico alarde de cuánto en esta clase de agasajos puede ofrecer Barcelona a sus más egregios huéspedes. Por los salones discurrían muchos y distinguidos forasteros. La llegada de S.A.R. y de su alta servidumbre, fue saludada del modo consiguiente, bailándose a seguida el rigodón de honor que fue prólogo de brillante serie de valses por la juventud aprovechados con entusiasmo no amenguado por nada un solo momento”.

Su hijo el II marqués de Alella siguió organizando “brillantísimos bailes” en los años veinte con la realeza y aristocracia europeas en otra de sus casas-palacios (La Vanguardia 30.5.1929): “El baile en casa del Marqués de Alella. Brillantísimo fue el baile de gala celebrado en casa del marqués de Alella.  Los caballeros iban de frac y las señoras y señoritas ataviadas elegantísimamente resultando un conjunto digno de toda admiración.  Los hermosos salones de la señorial residencia eran marco adecuado para  fiesta tan selecta y la animación duró toda la noche.  Honraron la fiesta con su asistencia varias personas reales y algunas destacadas personalidades.  Estuvo allí presente “todo el Madrid” forastero en Barcelona y toda la alta sociedad barcelonesa. Hicieron los honores de la fiesta con el marqués de Alella sus hijos los de Aguilar de Vilahur, don Luis Fabra de Sentmenat y don José María de Pallejá y Ferrer-Vidal. Una orquestina tocaba en el gran salón y otra, argentina, en un salón contiguo.  En el comedor se sirvieron toda clase de manjares exquisitos y bebidas, constituyendo una verdadera y completa cena fría. S.A.R. el Infante Don Jaime bailó con la duquesa de Solferino y con la señorita Sara Benicarló, entre otras.  El príncipe de Udine bailó también con varias señoras y señoritas. Otras reales personas que estuvieron fueron los archiduques don Leopoldo-Salvador, doña Blanca, don Antonio, doña Dolores y doña Margarita y el duque de Bérgamo.  La fiesta duró hasta muy entrada la madrugada.  El Infante se retiró a las tres, siendo despedido por los señores de la casa con la alta consideración propia de tan egregio visitante de aquella morada.  Entre los invitados se encontraban casi todos los duques y Grandes de España como los duques de Alba, Fernán-Núñez y Montealegre y el general marqués de Estella”.

Creó el Observatorio Fabra que fue referente científico en los ámbitos de la Astronomía, Meteorología y Sismología en Europa. La inauguración por el Rey Alfonso XIII y el Presidente del Gobierno Antonio Maura fue portada de las revistas más prestigiosas de la comunidad científica europea. Fue siempre leal a La Corona, y la Reina Regente María Cristina le concedió el Marquesado de Alella. Además, por su contribución en los ámbitos de la empresa y la cultura recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, fue comendador de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, de la Corona de Italia y oficial de la Legión de Honor francesa.

Camilo Fabra se casó con Dolores Puig y Cerdá, hija del senador Fernando Puig y Gibert. Destacaron el primogénito Fernando que también fue Alcalde de Barcelona, diputado y senador, y se casó con María de Sentmenat y Patiño,  hija de los marqueses de Sentmenat (su hijo Juan rehabilitó el título de marqués de Aguilar de Vilahur y su nieta María Inés se casó con el marqués de Casa-Tremañes, marqués de Valdelirios, conde de Sierrabella, conde de Villanueva del Soto y marqués del Dragón de San Miguel de Híjar); su hijo Román, banquero, al que el Rey Alfonso XIII le otorgó el Marquesado de Masnou (su hija Paz se casó con el marqués de la Mesa de Asta y su nieta María Jesús con el marqués de Casa Oriol), y Camila que fue Dama de la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa.

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